Reck y los primeros diseños Por Alejandro Alonso Puig
Enero 2.004
mundobot.com
Esta es la historia de mis primeros inocentes pasos en el mundo de la Robótica. Todo empezó con la serie
de dibujos animados Japoneses "Mazinguer Z". Por entonces (1977) yo tenía 12 años y me sentí fascinado por los robots de la serie. Justo en esos momentos fue donde se despertó una pasión dentro de mi que me duraría hasta hoy, no de forma continuada, pero siempre latente.
Como consecuencia de aquella serie, decidí que fabricaría un robot para presentarlo en el examen final de pretecnología en el colegio. Así nació Reck, del que por desgracia no guardo más que un magnífico recuerdo que me permite reconstruir su imagen con programas de diseño.
Reck era un "robot" (por decir algo) muy sencillo, formado por un sistema de tracción capaz solamente de ir hacia adelante y hacia atrás, de un juego de luces en los ojos y de un sistema electrónico para generar terribles sonidos que emitía por un altavoz localizado en su boca. El conjunto estaba gobernado por un mando a distancia por cable, con interruptores y potenciómetros. La estructura estaba formada por una plataforma de madera donde se alojaban el motor y las pilas. Sobre dicha plataforma estaba el cuerpo, formado por una lata grande de aceite de cocinar y sobre ella la cabeza construida con una lata de cacao soluble.
Ya algunos años antes había dado mis primeros pasos en el mundo de la electrónica con juegos educativos, que pude aplicar en el sencillo diseño puramente analógico de Reck.
Reck me permitió ganar la primera matricula de honor de mi vida.
En los años siguientes a Reck me obsesionaron los diseños de brazos y manos a imagen de las de los seres humanos, como la que se muestra a continuación en la que se ven los dedos pulgar e índice de una mano de 5 dedos (1980).
En 1981 le siguió el diseño de "Oto", robot dotado de sistema de lanzamiento de minimisiles. Por entonces me interesaba mucho el funcionamiento de los cohetes e hice varias pruebas con pequeños cohetes de combustible sólido que fabricaba. El más lejano llegó a 10 metros, claro que eran del tamaño de una bala de rifle. Fue por esto por lo que quise diseñar un robot con lanzamisiles.
Durante 1983 me dediqué a diseñar brazos y manos. Parece que era un tema reincidente. Qué lástima que Internet no estuviese a nuestro alcance. Los libros de robótica por entonces eran prácticamente inexistentes en España.
Tras una pausa, en 1986-87 volví a mi querida robótica con más fuerzas que antes, de nuevo otro robot a diseñar y construir. Este sin nombre, pero con un aspecto de lo más espacial.
No sabía aun lo que eran los servos ni la tracción diferencial, así que aunque este robot parezca llevarla por la disposición de las ruedas, en realidad lo que llevaba era un sistema de electroimanes para mover la rueda trasera y así forzar el giro.
Nunca llegué a terminar este robot, aunque si fabriqué algunas partes como el sistema de tracción y la cabeza.
En 1989 de nuevo regresó la obsesión por las manos y los brazos. Comencé el diseño de un brazo con una pinza como mano, que tendría un tamaño igual al de un brazo humano.
Fabriqué el antebrazo y pinza en metacrilato. Llevaba un sistema de sensores basados en bumpers, muelles y diodos que permitía controlar la presión ejercida sobre los objetos tomados por la pinza.
Desde 1989 hasta 2001 no volví a involucrarme en robótica, dedicando todos mis esfuerzos a mi trabajo en el área de Informática. Fue en 2001, tras la aparición de Monty cuando revivió en mi esa pasión que había quedado dormida durante 12 años. Pero esta vez despertó con una fuerza muy superior a la que nunca antes había tenido.